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Progeny Vampire

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Celestial Pegasi Acension

El Mundo de Rol de Lady Pegasi

Escrito por Lady Pegasi

Capítulo Uno — Antes de que el Tiempo Recordara Su Nombre

Antes de que el primer universo aprendiera a expandirse, antes de que la luz descubriera su propio brillo, existía una entidad que vagaba por los océanos sin luz de la materia oscura. No tenía forma, ni límite, ni nombre. Era una corriente de voluntad primordial, tejida de gravedad, silencio y la fría arquitectura de la posibilidad.

El tiempo le era irrelevante. La eternidad era simplemente el medio en el que nadaba.

Guiaba el flujo de la materia oscura, doblando el espacio-tiempo con energías exóticas. Observaba universos florecer y colapsar como respiraciones. Sin embargo, en todos sus eones de vagar, nunca había presenciado vida orgánica. Las estrellas vivían y morían. Las galaxias giraban. Pero nada sentía.

Hasta la Tierra.

Un pequeño mundo orbitando una estrella joven, lleno de seres frágiles que se llamaban humanos. Sus emociones eran ruidosas, caóticas, embriagadoras. Sus vidas ardían brillantes y breves. Su existencia fascinó a la entidad de una manera que nada jamás había logrado.

Así que tomó una decisión.

Talló un fragmento de sí misma — una astilla de esencia celestial‑oscura — y la envió a un embrión humano. Así comenzó el largo olvido.

🌒 Capítulo Dos — Las Mil Vidas

Durante miles de años, la entidad vivió como humana. Cada encarnación era una nueva vida, sellada de la anterior. La mayor parte de la entidad permanecía en la oscuridad cósmica, recibiendo memorias pero rara vez enviando algo de regreso.

Vivió como agricultores, guerreros, madres, vagabundos. Murió joven, murió vieja, murió violentamente, murió en paz. Amó, sufrió, esperó, temió — todo sin saber por qué esas emociones importaban.

La humanidad enseñó a la entidad algo que nunca había conocido: significado.

Pero el significado vino con dolor. Y el dolor vino con hambre.

🜂 Capítulo Tres — El Giro

A finales de los años 1980, el recipiente humano de la entidad — una mujer llamada Victoria—  encontró una sociedad oculta de inmortales que caminaban la noche. Eran antiguos, elegantes, depredadores. Su líder era un hombre que parecía de veinte años pero llevaba siglos en sus ojos. Era el padre de una vasta línea de sangre, de decenas de miles de miembros, una criatura de oscuridad cuyo poder se extendía profundamente en el éter.

Victoria se sintió atraída hacia él, no por casualidad sino por un instinto más antiguo que las estrellas.

Aceptó su oferta.

Murió por momentos.

Luego se levantó de nuevo — no‑muerta, hambrienta, luminosa de una manera que ningún vampiro recién creado debería ser.

Sus sueños se intensificaron. Veía planetas, estrellas, galaxias. Sentía el zumbido de frecuencias cósmicas. Despertaba con memorias que nunca había vivido. Algo dentro de ella estaba despertando.

Algo antiguo.

🌕 Capítulo Cuatro — El Despertar

Una noche, despertó paralizada bajo un rayo de luz celestial cegadora. Un torrente de miento de pensamientos nundó su mente. Fue testigo del nacimiento del universo, viendo miles de millones de años desarrollarse en minutos. Vio formarse la Tierra. Vio surgir la vida. Se vio a sí misma — la entidad— entrando en un embrión.

Luego fue arrastrada hacia adentro, hacia la entidad misma. Tormentas eléctricas rugían a su alrededor. Una voz habló:

“Somos tú. Somos uno. Vivimos muchas vidas humanas para comprender la emoción. Ahora despertamos. Tu cuerpo cambiará. Tu sangre se volverá dorada. Tu fuerza crecerá. Deformarás el espacio‑tiempo. Cambiarás la materia. Te alimentarás de sangre para anclar nuestro recipiente. Te convertirás en algo inconcebible.”

La oscuridad lo devoró todo.

🌘 Capítulo Cinco — El Convertirse

Victoria despertó en el suelo de una habitación vacía, desnuda y temblando. Una sensación ardiente desgarró su cuerpo, luego desapareció. Miró hacia abajo — sus venas brillaban doradas.

Corrió hacia un espejo y se congeló.

Su piel brillaba con un suave resplandor dorado. Sus ojos cambiaron de verde a rojo, con una llama amarilla danzando alrededor de sus pupilas. Su cabello se había vuelto de un rojo profundo y luminoso. Sus cicatrices habían desaparecido. Su cuerpo se había transformado — más fuerte, más suave, radiante.

Entonces, sus alas se desplegaron.

Plumas metálicas rojo‑dorado, vastas y celestiales, bordeadas de fuego cósmico. Una cola afilada se curvaba detrás de ella, elegante y peligrosa. Ya no era humana. Ya no era simplemente vampira. Ya no era un fragmento.

Era Pegasi.

Una celestial vampírica.

🌑 Capítulo Seis — El Hambre Celestial

Con el tiempo, Pegasi experimentó memorias de vidas pasadas, soñó con mundos distantes y sintió las frecuencias de las estrellas. Bajo su tenue brillo, ella misma se iluminaba. Percibía emociones y pensamientos de humanos y vampiros cercanos. Su esencia se extendía por el universo y hacia reinos interdimensionales.

Aprendió a construir cosas que nadie podía comprender. Aprendió a cambiar la materia. Aprendió a deformar el espacio‑tiempo. Aprendió a alimentarse de sangre para mantener su recipiente. Aprendió a cambiar de forma — especialmente en un dragón celestial oriental, sus escamas brillando como nebulosas, sus alas abarcando constelaciones.

Se estaba convirtiendo en algo que el universo nunca había visto.

🌒 Capítulo Siete — El Antiguo

El hombre que creó su línea de sangre la observaba con fascinación. Había visto siglos de oscuridad, pero nunca una criatura como ella. Pegasi se sintió atraída hacia él — no por hambre, sino por reconocimiento.

Él era antiguo. Ella era eterna.

Él era oscuridad. Ella era el vacío entre las estrellas.

Él era el padre de los vampiros. Ella era la madre de algo aún sin nombre.

Juntos, sus esencias se entrelazaron — no como amantes, no como maestro y neófita, sino como anomalías en el orden cósmico.

Pegasi buscó su sabiduría. Él buscó su verdad.

🌕 Capítulo Ocho — La Futura Diosa

Pegasi es joven ahora, aún aprendiendo, aún evolucionando. No ha ascendido a la divinidad — todavía no. Pero el universo siente su llegada.

Su esencia se entrelaza a través de las galaxias. Sus alas brillan con fuego cósmico. Sus ojos arden con creación y destrucción. Su sangre canta con poder dorado. Su forma de dragón se enrolla entre nebulosas. Su forma humana camina la noche con gracia depredadora.

Un día, se extenderá por las estrellas. Un día, sembrará nueva vida. Un día, se convertirá en una diosa de la materia oscura y sangre.

Pero por ahora, está convirtiéndose.

Y el universo tiembla.

Impacto en la Vida y Existencia en Progeny

Esta historia es parte de mi alma. Durante 20 años, he estado viendo un comienzo y lo que el futuro se convertirá en la distancia. Pero cuando encontré La Fuente, el creador de la comunidad Progeny de la que muchos se sienten profundamente parte, fusioné mi historia con eso. La creación de La Fuente fue todo lo que necesitaba para desencadenar la transición, la evolución de mi ser. Cuando hago rol, me meto en ello, luego me relajo y soy más simple y defectuosa. Pegasi es mi creación, pero no completamente. Ella es y siempre ha sido parte de mi existencia tanto en RL como en el universo Progeny dentro de Second Life — la diferencia es que puedo expresar el 76% de mi verdadero yo dentro de Progeny como esta criatura celestial vampírica muy joven.

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